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En 2 Corintios 1:3-4 dice que Dios nos ha consolado a nosotros para que nosotros también podamos consolar a aquellos que están en diversas pruebas. Nosotros pasamos por unas tribulaciones y aprendemos la consolación del Padre para poder consolar a otros. En los setentas había una canción que decía: "Él no me enseñó a nadar para que me ahogue". Así que Dios permite que pasemos por circunstancias en las que a veces sentimos que nos estamos ahogando, pero no será así hermanos, porque Él dice que cuando pases por las aguas, estará contigo y los ríos no te anegarán, y cuando pases por el fuego no arderán en ti las llamas; quiere decir que vas a pasar por fuego; no queremos esas cosas, pero son necesarias. Entonces, como yo responda a la prueba, a la circunstancia, decide cómo va a ser mi bendición. Cuando yo era pequeña había un corito que quizás algunos de ustedes lo conoce, que decía: " Y gracias por la prueba porque si la llevó Cristo, se engrandece en mí". En 2Corintios 1:3-4 vemos:"Bendito sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, Padre de misericordias y Dios de toda consolación, el cual nos consuela en todas nuestras tribulaciones, para que podamos también nosotros consolar a los que están en cualquier tribulación, por medio de la consolación con que nosotros somos consolados por Dios". Hermano, cuando usted pasa por alguna circunstancia, recibe empatía, que es sentir como el otro siente.
Así que hermanos, la consolación de Dios viene para que usted pueda darla a otro. Y yo les voy a decir lo que me pasó ayer, las rejas de mi prisión de esperanza se ensancharon y la puerta se puso tan débil que cualquier brisa la podía abrir y por poco se rompe, pero Dios me consoló.
Vayamos a 2 Samuel 12:16-24 para que veamos el ejemplo que David nos da a nosotros al pasar una prueba. Ustedes saben que David era un hombre con el corazón conforme a Dios, pero pecó, adulteró y mató, y Dios lo castigó con la muerte de su hijo. Esto que no asuste a nadie, después que vino Cristo todo el pecado le fue imputado a él, pero en ese tiempo existía la ley del "ojo por ojo, diente por diente", lo que tú haces te lo hacen también a ti; ahora en la gracia no es así, Cristo lo pagó por nosotros.
Veamos el ejemplo de David: "Entonces David rogó a Dios por el niño; y ayunó David, y entró, y pasó la noche acostado en tierra. Y se levantaron los ancianos de su casa, fueron a él para hacerlo levantar de la tierra; mas él no quiso, ni comió con ellos pan. Y al séptimo día murió el niño, y temían los siervos de David para hacerle saber que el niño había muerto, diciendo entre sí: Cuando el niño aún vivía, le hablábamos, y no quería oír nuestra voz, ¿cuánto más se afligirá si le decimos que el niño ha muerto? Mas David, viendo a sus siervos hablar entre sí, entendió que el niño había muerto; por lo que dijo David, a sus siervos: ¿Ha muerto el niño? Y ellos respondieron: Ha muerto. Entonces David se levantó de la tierra, y se lavó y se ungió, y cambió sus ropas, y entró a la casa de Jehová, y adoró. Después vino a su casa, y pidió, y le pusieron pan, y comió. Y le dijeron sus siervos: ¿Qué es esto que has hecho? Por el niño, viviendo aún, ayunabas y llorabas; y muerto él, te levantaste y comiste pan. Y él respondió: Viviendo aún el niño, yo ayunaba y lloraba, diciendo: ¿Quién sabe si Dios tendrá compasión de mí, y vivirá el niño? Mas ahora que ha muerto, ¿para qué he de ayunar? ¿Podré yo hacerle volver? Yo voy a él, mas él no volverá a mí. Y consoló David a Betsabé su mujer, y llegándose a ella durmió con ella; y ella le dio una luz un hijo, y llamó su nombre Salomón, al cual amó Jehová, y envió un mensaje por medio de Natán profeta; así llamó su nombre Jedidías, a causa de Jehová".
Más interesado está Dios en devolvernos todo lo que se nos ha perdido, que nosotros de recibirlo, Dios nos da el doble. Todo lo que Satanás te ha robado; sea salud, dinero, familia, ideas, planes, Dios va a hacer que tú recibas el doble. Esa es su palabra; aunque sea una muerte, el niño que murió está con el Señor, y Él sabe cómo darte, cómo arreglar la situación. Al morir su hijo, David se levantó y se fue a la casa de Dios; a muchas personas les pasa un problema y lo primero que hacen es alejarse de la iglesia. Yo doy gracias a Dios que ha puesto en mí el sentir que Él es primero que todos, incluyendo la iglesia; cuando mi hijo murió, Evelio salió del hospital a la iglesia porque teníamos servicio; porque alguien se muere usted no va a dejar de ir a la iglesia a adorar a Dios; a la casa de Dios no se falta; y no porque seamos pastores. Hermanos, la noche antes de casarme, tenía una cantata en Manhattan y cumplí con el compromiso; al otro día nos casamos, las cosas de Dios no se dejan por nada, Dios es primero.
De los veintiún hijos que tuvo David, Salomón fue el escogido porque fue la respuesta de Dios a David en su aflicción. Porque David adoró a Dios le dio el hijo más sabio y más rico que ha vivido en la Tierra.
En el día de ayer, como les dije, tuve esta experiencia, mi Padre me pidió que cantara y me regocijara, Él me dijo: ¡Regocíjate, canta con júbilo! Y yo le dije: Padre, yo no quiero cantar. Pero miren lo que dice Zacarías 9:9, así fue que mi Padre me habló. ¿Usted sabe que cuando ve la palabra, su Padre le está hablando? Yo la leí y me está diciendo que cante; miren cómo me dijo:"Alégrate mucho, hija de Sión, da voces de júbilo, hija de Jerusalén; he aquí tu rey vendrá a ti, justo y salvador, humilde, y cabalgando sobre un asno, sobre un pollino hijo de asna".
Y el versículo 12 dice: "Volveos a la fortaleza, oh prisioneros de esperanza; también hoy os anuncio que os restauraré el doble". Y yo decía: Señor, ayuda mi incredulidad porque no quiero, no puedo cantar. Pero oí un testimonio de una mujer que pertenece a un grupo que Dios los usa de sanidad tremenda, y con quienes yo aprendí a orar por sanidad de la forma en que yo oro. A esa mujer le dio cáncer y se estaba muriendo, y ella contaba cuál fue el trauma que le había provocado la enfermedad: Su esposo, un ministro, se volvió homosexual y la dejó con sus hijos. Usted sabe, el dolor, el escándalo, la blasfemia para Dios. Yo dije: Señor, comparado con eso, yo no estoy pasando nada, y eso trajo consuelo para mí; Dios usa el dolor de unos para dar consolación a otros.
Cuando vine aquí en el año 73 oí el testimonio de Frank y leí su libro "Hey God", ese libro revolucionó mi vida, fue algo tremendo. Ese hombre de Dios, de los hombres de negocio, del evangelio completo, un pionero de oración. Su hija de diecisiete años tuvo un accidente y su cerebro sufrió graves daños quedando en vida vegetal en un hospital; el mundo entero oró por la muchacha y el hombre viajó todos los meses al hospital durante siete años a ver a su hija que no lo reconocía. La palabra en Sofonías 2:18 bien dice que: "...a causa de la largura se fastidia uno...". Pues un día Frank se enojó con el Señor, y oyó la voz en su espíritu que decía: ¡Alábame! Y él le dijo que no podía, y con mucho dolor se iba del hospital. Y escuchó de nuevo ¡Alábame! Jeremías dijo: "No voy a hablar más de ti, pero hay un fuego que me consume los huesos", y cuando viene ese fuego, usted alaba, no por miedo sino por ganas. Y este hombre comenzó a alabar al Señor y nada más al abrir la boca, la muchacha dijo: ¡Papi! Eso fue el gozo; cuando tu Padre ve que no puedes más. Todo tiene un tiempo señalado, y a lo mejor tú te quejas y no quieres nada; pero ahí, cuando obedeces, vas a ver tu salvación.
En esta noche vamos a orar por Haití.
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